El hombre ya pisó la Luna. Ahora, volver no constituye el único reto, sino instalarse allí de forma permanente. Entre las prioridades más destacadas se halla el suministro de energía para poder llevar a cabo misiones. Por eso los científicos se han puesto manos a la obra y han encontrado el cómo. La fórmula resulta sencilla: construir una central nuclear, que proveerá energía casi de forma ilimitada a las instalaciones espaciales. Y no sólo la idea se empleará en el satélite terrestre, sino que el proyecto se llevará también al planeta rojo.La noticia se confirmó esta semana en la última reunión de la Sociedad Estadounidense de Química (ACS, por sus siglas en inglés), tal como lo anunció el responsable del proyecto en el encuentro anual que se celebra en Denver. James Werner, director del Laboratorio Nacional de Idaho del Departamento de Energía (DOE), y su equipo han previsto realizar una demostración para principios del año que viene. La construcción de estas plantas serviría para producir la electricidad que necesitarían las bases permanentes –habitadas o no– en la Luna, en Marte y en otros planetas a los que pudieran llegar las naves espaciales en un futuro.